Paul Philipsen

Un profesional muy conocido en el sector. Con 25 años de experiencia, Paul Philipsen sigue teniendo ganas de dar el próximo paso y explorar qué se esconde más allá del horizonte. Fue un pionero y uno de los primeros en explorar el mundo de la pirotecnia y los efectos especiales. Con su empresa, Pyrofoor de Amsterdam, se ha hecho cargo de grandes espectáculos, como Sensation, Tomorrowland, Defqon.1 y muchos más. Organizadores de festivales y eventos como estos se vuelven más exigentes cada año. Gracias a la innovación y al gran hincapié que hacen en el diseño, Paul y Pyrofoor de Amsterdam siempre logran sorprender. 

Paul Philipsen

Paul Philipsen

Todo empezó hace 25 años. Tras estudiar literatura neerlandesa en Ámsterdam, empezó a trabajar en un teatro. Después, fundó su propia empresa de alquiler de iluminación. Con esa empresa, participó principalmente en espectáculos para eventos corporativos y producciones teatrales. Cada vez más clientes empezaron a pedir algo especial, y así fue cómo decidió centrarse en los efectos especiales. Obtuvo todos los permisos, asistió a varios cursos, hizo prácticas y empezó a dedicarse más a la pirotecnia y los efectos especiales. Mientras trabajaba y experimentaba, se sintió cautivado por la parte del diseño de la pirotecnia. Su experiencia en el mundo del teatro le fue de gran ayuda, puesto que cuando concibe y diseña siempre tiene en mente la imagen de un teatro.

A finales de los noventa, la empresa evolucionó hasta convertirse en una empresa de efectos especiales para espectáculos en directo. En aquella época, hizo muchos trabajos para musicales. Aquello coincidió en el tiempo con el inicio del auge de la música electrónica dance en Ámsterdam. Empezó diseñando un número creciente de efectos especiales para ese tipo de eventos. Tenía suerte de tener mucho trabajo y poder experimentar en ese segmento en rápido crecimiento. Hacía de todo: desde oscuras fiestas semiilegales hasta grandes espectáculos en estadios y festivales.

Pyrofoor de Amsterdam B.V. destaca por el diseño. Lo primordial es la imagen completa. En cada espectáculo que crean, intentan implementar algo especial, una y otra vez. Todos los efectos deben estar perfectamente sincronizados y producirse en el momento justo, siempre. Pyrofoor de Amsterdam B.V. no se limita a trabajar con una marca, sino que elige los productos más singulares. Probablemente ese sea el motivo por el que muchas personas decide trabajar con esta empresa: un servicio y un diseño excelentes.

Pyrofoor de Amsterdam B.V. cuenta actualmente con un equipo de unas 10 personas a jornada completa: dos personas en administración, dos personas en el taller y el almacén, una persona que se encarga de todos los dibujos y cinco operarios/diseñadores. Además, también colaboran con un grupo de unos 50 freelancers en exclusiva. Se trata de personas en las que confían y de las que están seguros que entregarán la calidad que esperan.

Es importante conseguir inspiración para cada nuevo diseño que se crea. Cada persona tiene su propio método para inspirarse. A Paul Philipsen le inspiran el arte, la naturaleza y los viajes. Hablar con otras personas del sector y diseñadores de espectáculos también le resulta inspirador. Diferentes visiones para distintos proyectos le ayudan a idear algo nuevo y creativo.

Actualmente, está aumentando la complejidad de los diseños. Exigen cada vez más de los operadores y mayor comunicación con el equipo. Debido a estas tendencias, Pyrofoor invierte mucho en herramientas. Quieren tener lo que necesitan y ser capaces de accionarlo todo. También dedican una gran cantidad de tiempo a la preproducción y a los dibujos, puesto que la preparación es clave.